MINNEAPOLIS, Estados Unidos.- Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años cuya detención dos semanas atrás en Minneapolis por parte de agentes federales migración dio la vuelta al mundo, regresó a su casa, informó un legislador. “Liam ya está en casa, con su gorro y su mochila”, escribió en X Joaquín Castro, representante demócrata de Texas, junto a una foto del niño.

Cuando se lo llevaron, Liam tenía puesto un gorro azul, con orejas de conejo y una mochila del jardín de infantes con un dibujo de Spiderman.

El 20 de enero, Liam y su padre fueron detenidos en las calles de Minneapolis en una redada efectuada por agentes del servicio de inmigración (ICE) destinada a detener y expulsar a indocumentados. La foto del niño en el momento de su detención, sostenido por una silueta vestida de negro, conmovió al mundo.

El cuerpo federal antiinmigrantes está bajo escrutinio del Congreso y de la Justicia estadounidense por la violencia e impunidad con la que operan tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. Las críticas y acusaciones de racismo contra ellos se dispararon tras la muerte de dos manifestantes (una mujer y un hombre, ambos ciudadanos estadounidenses) a manos de dos agentes del ICE en enero en Minneapolis.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó que el niño había sido detenido por el ICE después de que su padre, presuntamente un inmigrante ilegal, tratara de huir para evitar su arresto. Esas afirmaciones fueron desmentidas luego.

Padre e hijo estuvieron 12 días en un centro de detención para familias migrantes en Texas, a 1.800 kilómetros de distancia de esta ciudad del estado norteño de Minnessota.

Un juez federal ordenó el sábado la liberación de ambos.

El magistrado afirmó en su fallo que “este asunto tiene su origen en la implantación, mal concebida y mal ejecutada por el Gobierno, de cuotas diarias de expulsiones, aunque ello implique traumatizar a los niños”.

“También parece que el gobierno federal ignora un documento histórico estadounidense llamado Declaración de Independencia”, escribió este juez de Texas nombrado por un presidente demócrata.

Tras la decisión del magistrado, padre e hijo salieron en libertad el sábado y Castro los llevó ayer por la mañana a Minnessota. “No nos detendremos hasta que todas las familias, todos los niños, estén de vuelta en sus hogares”, aseguró.